Aquadapt, un pequeño gran proyecto para adaptar la acuicultura marina española de peces al cambio climático

Aquadapt, un pequeño gran proyecto para adaptar la acuicultura marina española de peces al cambio climático

Lo veníamos anunciando en los últimos días.  Este martes, el edificio Miralles de la Universidad de Vigo acogería el acto de presentación del proyecto Aquadapt- Plan de Adaptación del sector de la acuicultura marina española al cambio climático, coordinado por el Campus do Mar y en el que también participan como parte del consorcio, la Universidad de Vigo, la Universidad de Santiago de Compostela, la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (APROMAR), el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (Ctaqua) y el Centro Tecnológico Gallego de Acuicultura (CETGA).

Aquadapt es un proyecto que parte de una premisa, y es que el cambio climático es una realidad y que la acuicultura marina es un sector altamente sensible al mismo dada su dependencia del medio acuático. Este hecho irrefutable lo destacaba durante su intervención Juan Manuel Fernández Aldana, coordinador de la REMA-APROMAR: “cualquier cambio que se dé en el medio marino y modifique sus condiciones habituales (de temperatura, salinidad, oxígeno, incremento del nivel del mar, etc.) puede llegar a afectar a la actividad acuícola; y consecuentemente a la viabilidad biológica y económica de las producciones”.
No es hablar en vano, y según el gerente de Ctaqua, Juan Manuel García de Lomas, como así también lo señalaron otros de los representantes del consorcio que participaron el en acto, no se puede ser catastrofista ni pesimista, sino todo lo contrario; porque se cuenta con tecnología y conocimiento para, si bien no ponerle límites sí tratar de minimizar esas alteraciones adelantándose a los posibles efectos.  Y, precisamente, éste es el objetivo del proyecto.

Un proyecto “singular” que se diferencia de otros similares que abordan el cambio climático que, por lo general, suelen ser de “dimensiones importantes” tanto desde el punto financiero, de número participantes, zonas geográficas, o del periodo de ejecución. Aquadapt, que cuenta con financiación de la Fundación Biodiversidad, y que arrancó en septiembre, espera obtener resultados en verano del año que viene. Un proyecto, por tanto, no excesivamente “grande” pero sí ambicioso, con unos objetivos muy claros y concisos en los que se van a centrar todos los esfuerzos. Y es que este proyecto no aborda la acuicultura marina en general, de todas las especies, en distintos sistemas productivos, en distintas áreas geográficas,  sino que se va a centrar en dos casos de estudio que comprenden las especies de peces marinos de cría referentes en España: la dorada, la lubina y el rodaballo. Y en dos sistemas de producción, en jaulas para la dorada y lubina y en plantas en tierra en el caso del rodaballo.  Las zonas geográficas son el Mediterráneo para el primer caso, y Galicia en el segundo.

Este proyecto, planteado de esta manera y con previsión de obtener resultados a menos de un año vista, tal como como destacó el director del Campus do Mar, Emilio Fernández, se considera, para los implicados, un reto por dos razones. “La primera la temática, el cambio climático, un enorme desafío desde el punto de vista científico y también económico” y el segundo, porque reúne en un mismo trabajo, la parte científica y el sector productor. “Se trata de un proyecto en el que  la universidad y los centros tecnológicos asociados a la acuicultura y las asociaciones empresariales vamos a trabajar conjuntamente porque en ambas partes existe conocimiento, un conocimiento que debe ser permeable”, insistía el director del Campus do Mar. De hecho, el objetivo final, el Plan de Adaptación de la acuicultura marina española al cambio climático en el horizonte 2050, podrá ser aplicado por el sector productivo, “esto es lo que nos anima a dedicarle mucho esfuerzo para que acabe siendo un éxito”.

¿CÓMO OBTENER ESTE PLAN?

Frente al impacto del cambio climático el sector productivo tiene que prevenir sus consecuencias y asegurar el desarrollo sostenible de su actividad, afirmaba Fernández Aldana ¿de qué manera puede hacerse? profundizando en el conocimiento del impacto y sus efectos y diseñando acciones de adaptación dirigidas a disminuir su vulnerabilidad y aumentar su resilencia garantizando su sostenibilidad económica, social y medioambiental. Y precisamente, estos son los pasos que da el proyecto con el propósito de alcanzar su objetivo final: (1) realizar un diagnóstico de la situación que permita conocer los impactos del cambio climático y riesgos por zona geográfica, especie cultivada y sistema de cultivo; (2) que este diagnóstico conduzca a un plan de adaptación al cambio climático para la acuicultura marina y (3) elaborar un plan de acción para divulgarlo y ponerlo en macha.

Otro aspecto destacado durante ese encuentro fue el carácter multidisciplinar del proyecto, en el que participan investigadores de reconocida experiencia en disciplinas relacionadas con la biología, física, parasitología, oceanografía,  economía o cambio climático, tanto de la Universidad de Vigo como de la Universidad de Santiago.

Dos de estos expertos estuvieron presentes en la mesa redonda que tuvo lugar durante el acto de presentación: Alicia Estévez Toranzo, catedrática del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad de Santiago de Compostela y Ramón Gómez Gesteira, catedrático del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Vigo.

EL EFECTO DEL CAMBIO CLIMÁTICO SOBRE EL BIENESTAR ANIMAL

Durante su intervención Alicia Estévez Toranzo expuso las alteraciones que puede causar el cambio climático, y que afectan a la biología de los animales acuáticos en cultivo –pudiendo reducir su respuesta inmune frente a patógenos-; a la abundancia y/o diversidad de las poblaciones de los microorganismos patógenos en el medio ambiente; y también al perfil global de expresión génica de los patógenos.

Las patologías actuales como recordó Estévez Toranzo están muy afectadas en muchos casos por la temperatura  y, por otra parte, por la salinidad.  Los principales patógenos en dorada y lubina: Photobacterium damselae subsp. piscicida, Vibrio anguillarum, Tenacibaculum maritimum; y en rodaballo: Vibrio angillarum, Tenacibaculum martitimun y Aeronomas salmonicida, están fuertemente influenciadas por la temperatura (salvo el caso de Aeronomas salmonicida, que es más dudoso, ya que por encima de los 20ºC no suele causar problema), recordaba la investigadora.

Otras especies que, según destacó Alicia E. Toranzo, habría que monotorizar, y que estarían asimismo influenciadas por la temperatura, son Vibrio harveyi, Ph. damselae subsp. damseale y Tenacibaculumn spp. También Betanodavirus Linfocistis.
“En un contexto de cambio climático, la temperatura es lo que más va afectar a la acuicultura desde el punto de vista del bienestar animal” subrayaba la catedrática del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Universidad de Santiago de Compostela. Dada esta afirmación y en vista la tendencia ascendente y constatada de la temperatura, este sería un campo prioritario sobre el que trabajar. “Muchas vacunas que se utilizan  actualmente, con aumentos de temperatura podrían no tener el resultado esperado”, advertía Estévez Teranzo. De ahí la importancia de adelantarse a posibles efectos futuros de ese aumento de la temperatura.

También abordó Ramón Pérez Gesteira qué variables oceanográficas se verían afectadas por el cambio climático. Comenzó el catedrático de la Universidad de Vigo hablando de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, y a partir de ahí de los cambios en la temperatura del aire en superficie, del ciclo hidrológico, etc. para adentrarse en el océano: oleaje y extremos (inundaciones costeras, mareas ciclónicas…), cambios de temperatura en el océano, cambios en la salinidad y contenido de agua dulce, del upwelling, de la circulación o de los cambios en el nivel del mar. También se adentró en los nutrientes, el O2, el CO2 oceánico, o el pH. Y como todas estas variables interaccionan entre ellas, un escenario donde “todo influye sobre todo”. Destacó en su intervención los cambios en el nivel del mar, que, en el caso de la acuicultura en tierra (rodaballo) podría llegar a incrementar de forma muy importante los costes y también del caso en las jaulas en el mar, donde se podría estar hablando de la supervivencia del sector.

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